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Astucias para un maquillaje de base espléndido

El estilismo actual marca una clara tendencia: trabajar bien el maquillaje de base para conseguir un look final impecable, favorecedor y luminoso.

Si durante estas fiestas quieres lucir un look natural y sofisticado, romántico, extremado, felino o totalmente atrevido, sigue la tendencia:

Acertar en el tono de base que mejor le sienta a tu piel

Bases en polvo, compactas, en crema o fluidas, lo importante es que, antes de decidirte por una u otra, pruebes el producto en un lado de tu cara porque el tono de la mano o del antebrazo no es el mismo que el del rostro. Elige aquel tono que se funda con el de tu piel, como si fuera invisible, así evitarás ese efecto artificial tan poco favorecedor y tu piel se verá bonita tanto de día como de noche.

Si quieres acentuar el color, aplica después de la base un toque ligero de polvos bronceadores o bien de colorete. Pero una base, en uno o dos tonos más oscuros que el de tu piel, puede alterar negativamente el resultado final.

Aplicarla correctamente

Sea cual sea el tipo de base que elijas, además de fundirse con el tono de tu piel, será necesario que la apliques en pequeñas cantidades y la difumines muy bien con la brocha o esponja más adecuada. Por descontando, la piel ha de estar preparada, bien limpia e hidratada.

Si te decantas por una base en polvo o compacta, la brocha en pelo natural de cabra es la indicada por su suavidad y capacidad de extender. En cambio, si prefieres una base fluida, utiliza la brocha liquid foundation en pelo sintético que se desliza fácilmente y alcanza todas las zonas del rostro.

En ambos casos, la esponjita ovoide es un complemento ideal para llegar con mayor precisión a las zonas más difíciles del rostro.

Si finalmente optas por dar un toque de polvos bronceadores, la brocha gruesa te irá de maravilla deslizándola suavemente sobre los pómulos, nariz, frente y barbilla y conseguirás ese efecto suave y ligero de “buen color de cara”.

Diferenciar corrector de iluminador, cuándo y cómo utilizarlos

Ocultar, disimular manchas, ojeras, granitos o marcas de la piel, es la función del corrector. Utilízalo antes de aplicarte la base de maquillaje. La textura acostumbra a ser en barra o crema, de un color similar o un poquito más oscuro al de la piel. Hazlo con moderación y a base de pequeños toques con el dedo o con la esponjita partible de látex.

Aportar luz a zonas concretas del rostro es para lo que sirve el iluminador. Sea como sea su textura, en crema, fluida o en polvo, utiliza un tono más claro al de la piel. Y aplícatelo cuando está el rostro totalmente maquillado y hazlo con pequeños toques en aquellas zonas que quieras resaltar y dar luminosidad: el arco de las cejas , bajo los ojos, la parte alta de los pómulos, barbilla o las aletas de la nariz. Tú, mejor que nadie, sabes qué es lo que quieres destacar para conseguir una piel tan natural como radiante.

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